miércoles, 3 de abril de 2013

Independencia de los ciclos de mercado

Se da una circunstancia fundamental en esta relación monte‑industria de la que se derivarán otra serie de ventajas, ésta es que se trata de una industria no expuesta a ningún ciclo de mercado. Hasta ahora, los consumidores de los distintos productos forestales resultantes de un aprovechamiento tradicionalmente han sido las sierras, tableristas o productores de pasta, quedando normalmente excluídas las sierras como potencial cliente por la mala calidad de las maderas extraídas. Estas industrias están bajo los condicionantes de los mercados regionales, nacionales e internacionales y, por tanto, sufren paradas y aceleraciones de actividad constantemente. La planta de producción de energía nos proporciona a las empresas gestoras de patrimonio forestal la posibilidad de establecer un programación de trabajos a plazos no menores de diez años que son los recogidos dentro del Proyecto de Ordenación de los montes. Dado que es una actividad que funciona todos los días del año y que, por tanto, necesita combustible todos los días del año desaparece la componente fundamental de incertidumbre de suministro del producto. Los contratos que se firman entre productor y consumidor tranquilizan a ambas partes. Cuando se dependen de variables no controladas como la fluctuación de los mercados internacionales, se hace difícil invertir en maquinaria, si hablamos además de montes que han tenido escasos trabajos culturales previos y que cuentan con una densidad de biomasa muy elevada suele ser generalizable la mala calidad de los productos posibles de extraer. La incertidumbre acerca del posible mercado unida a la mala calidad de los productos a extraer del monte completan la imagen de la situación en la que se encontraban los montes gestionados por la Empresa.

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